
"(...)
-¿Degustando el último regalo de Dios?
-¿Qué?
-Este regalo; el de la violencia. Cuando he bajado al salón de mi casa he visto en la ventana un árbol que parecía inclinarse hacia mí, como una mano divina. Dios ama la violencia.
-No me había dado cuenta.
-Claro que sí. ¿Por qué habría tanta violencia si no? Está en nosotros. Es lo que sabemos. Declaramos la guerra, celebramos sacrificios, saqueamos y arrancamos la carne a nuestros hermanos y ¿por qué? Porque Dios nos ha dado la violencia para que luchemos en su honor.
-Creía que Dios nos había dado un orden moral.
-No hay un orden tan puro como esta tormenta. No existe el orden moral. Sólo esto: ¿puede mi violencia vencer a la suya?"
(Extracto del guión de Laeta Kalogridis, "Shutter Island", de Scorsese; adaptación de la novela de Dennis Lehane, del mismo título)
¿Actuamos condicionados por las restricciones morales y legales? Tal vez.

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