viernes, 2 de abril de 2010

De sol, espiga y deseo


En un segundo; así fue como descubrí de qué modo se mueven tus labios. En un sólo instante tu boca suspiró mi nombre y un segundo más allá se volvió huracán el fondo de mi ombligo. En un segundo llegaron nuestros cuerpos al alivio tras 120 minutos emulando a un par de enredaderas enloquecidas por eso que algunos dicen llamarse amor. En un segundo se mezcló el anhelo de mi espina dorsal con el deseo de la yema de tus dedos y nos mecimos en el siguiente segundo hasta quedar tu boca dormida junto a mi cuello. Tras un par de horas dormidas mis manos entre tu pelo se despertaron nuestros ojos en un segundo y fue a anidar mi lengua en el vientre de tu boca. Tú sonreíste, besaste mi cara como si fuera tu último deseo y le pedí a Dios que jamás terminara ese segundo. Así fue como descubrí de qué modo se mueven tus labios, antes de volver a dormirme a tu lado en sólo un segundo.


Caos Fernández Lobo (Texto y Foto)

1 comentario:

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